No es la primera vez que mencionamos a Ennio Morricone en nuestro blog. Y no es para menos. Ya que este genio recientemente retirado ha compuesto algunas de las bandas sonoras más importantes de la historia del cine. En esta ocasión, vamos a hablar de Érase una vez en América (1984). La última película de Sergio Leone, director con el que trabajó durante buena parte de su carrera.

La trilogía de Érase una vez

Supone el cierre de la trilogía que comenzó en 1968 con Érase una vez en el Oeste y continuó en 1971 con ¡Agáchate, maldito! Para muchos, simplemente la mejor B.S.O. que existe. Obtuvo el premio BAFTA. Y quedó descalificada de los Oscar por un tecnicismo. Ya que el autor no aparecía en los créditos finales.

En la actualidad, Once Upon A Time In America se considera una cinta de culto. La obra más personal de Sergio Leone. Que, debido a problemas con los productores, acabó tan harto de Hollywood que jamás volvió a sentarse en la silla de director. Falleció 5 años más tarde.

Ennio Morricone

El compositor italiano participó en los Spaghetti Western clásicos de Sergio Leone. Como por ejemplo, Por un puñado de dólares (1964) o La muerte tenía un precio (1965). Y en general, lo acompañó a lo largo de toda su vida. En Once Upon A Time In America, Ennio Morricone se encuentra en uno de sus mejores estados de forma. Lo que unido a la desbordante creatividad del director, se traduce en una obra de cine negro muy emotiva e intimista.

¿Cómo es la B.S.O de Érase una vez en América?

La música acompaña magistralmente a un grupo de niños judíos que crecen como pueden en las calles de Manhattan de los años 20. Con una partitura en la que el piano adquiere el papel protagonista. Y vemos su transformación en gánsters mientras la banda sonora evoluciona a nuevas melodías y orquestaciones.

personalizado

Érase una vez en América transmite muchos sentimientos. Pero sin duda es la nostalgia el que se hace más evidente. La crítica se rindió a sus pies. Y gracias a esta película, hoy en día se considera que el tándem Leone- Morricone está a la altura de otros como Hitchcock-Herrmann o Fellini-Rota.

Un cambio de estilo

Al contrario que otros trabajos anteriores, el compositor italiano no utiliza batería, guitarras eléctricas o sus particulares gritos. La banda sonora de Érase una vez en América está basada en pianos, cuerdas y cantantes líricas. Elementos que están muy presentes en la canción principal Poverty y también se deja entrever en Deborah’s theme.

Y es que director y compositor estuvieron de acuerdo en que la música debía ser menos enérgica de lo habitual. Había que crear un ambiente romántico y atormentado para enmarcar al personaje de Deborah, que simboliza un amor imposible.

Y también representar a la perfección el contexto histórico, la fotografía y la sordidez propia de los bajos fondos. Leone sabía perfectamente lo que quería. Tal es así que, cuando comenzó el rodaje, Morricone ya había compuesto dos tercios de la B.S.O. Los actores llegaban al plató y podían escuchar la música de las escenas, provocando que sus actuaciones fueran mucho más convincentes.

Una vuelta al clasicismo

Deborah’s theme es posiblemente el tema más conmovedor de Ennio Morricone. Como curiosidad, fue compuesto para la película Amor sin fin (1981), en la que finalmente no trabajó. Y aunque el compositor no acostumbra a reciclar el material, estaba tan contento con el resultado que no quería que quedase en el olvido.

Durante su carrera, se caracterizó por romper todos los estándares establecidos en las B.S.O. Sin embargo, con Érase una vez en América se sumerge en el clasicismo sin perder sus señas de identidad. Lejos de perjudicarle, esto le permite desarrollar su máximo potencial. Ya que en el subgénero del Spaguetti Western se encontraba mucho más limitado.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here