Los apasionados del cine de suspense o de terror saben que la música es un elemento fundamental a la hora de generar tensión en el espectador. ¿Qué habría sido de Psicosis si la música y los sonidos no hubieran acompañado a la historia?

El sonido ya nos predispone a agarrarnos a la butaca en el cine cuando se aproxima un peligro para el protagonista, aunque no nos demos cuenta. La música es la que nos avisa de que al personaje está a punto de pasarle algo malo, la que nos da pistas de que algún riesgo se acerca y la que mantiene nuestra atención durante todo el tiempo que dura la película.

Es lo que entendemos por tensión en el cine y en este post vamos a hacer un repaso por las mejores canciones y bandas sonoras que nos ha regalado el cine de misterio, de suspense o de terror. Déjate llevar por los sonidos más aterradores del séptimo arte, por aquéllos que te marcaron para siempre y que, los escuches cuando los escuches, hacen que tu cuerpo se ponga rígido como el palo de una escoba. ¿Listo para pasar miedo? ¿Y para pasarlo de miedo? 

Psicosis

Acabamos de mencionarla y no podíamos hacer otra cosa que empezar este repaso con la banda sonora de Psicosis, la película de terror de Alfred Hitchcock de 1960 (en España se estrenó en 1971).

La música de este filme está compuesta por Bernard Herrmann y es una de las más famosas de la historia del cine.

El sonido de las cuerdas y los bronces generan un especial clima de tensión que contribuye al pánico entre el público

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¿Recuerdas la famosísima escena de la ducha? La primera intención de Hitchcock fue rodarla sin música de fondo, pero entonces llegó Herrmann  con ese ruido punzante que recuerda al alarido de los animales y le convenció de que esa escena sería brutal combinando el sonido de violines con los gritos, las cuchilladas y el agua. Ya conoces el resultado final.

El exorcista

Otra de las películas de terror más conocidas, El exorcista de William Friedkin, tiene a su banda sonora como una de sus principales señas de identidad.

Lalo Schifrin iba a encargarse de todo el sonido, pero al director del filme le pareció, paradójicamente, que daba demasiado miedo, así que optó por repartir el protagonismo con Mike Oldfield, Krzysztof Penderecki, George Crumb, Jack Nitzsche, Steve Boeddeker y David Borden.

Fue Tubular Bells, la mítica canción de Olfield, la que destacó por encima del resto, contribuyendo al suspense de manera magistral.

Esta banda sonora estuvo nominada a diez premios Oscar y se llevó dos: mejor guión adaptado y mejor sonido. Escucha y verás por qué.

El resplandor

El resplandor de Stanley Kubrick cuenta también con una de las músicas de mayor tensión del cine.

Wendy Carlos y Rachel Elkind están detrás de The Shining, esa siniestra música electrónica, que mezcla incluso cantos gregorianos con diferentes efectos y cacofonías, que provocan un clima espeluznante.

Como curiosidad, la banda sonora de la película nunca se publicó en su totalidad porque tuvo problemas de licencias entre los dos compositores del tema principal y el director del filme.

Pero Kubrick quedó prendado de ese tema y lo utilizó para su peli, igual que con Rocky Mountains, aunque eligió otras canciones menos impactantes para la banda sonora.

Toda esa música, unida a la historia y a la actuación de Jack Nicholson hacen de El resplandor -basada en la novela de Stephen King- una de las grandes obras de arte del cine de terror.

El silencio de los corderos

Vale que Anthony Hopkins se lleva el mayor peso y mérito del éxito de El silencio de los corderos, pero la música también juega un papel esencial en el suspense de esta película.

La banda sonora de este filme, compuesta íntegramente por Howard Shore, está plagada de canciones que hacen que el espectador esté en tensión durante las casi dos horas y veinte minutos que dura la cinta.

La música de la película de Jonathan Demme se grabó en Múnich y contó con la colaboración de la orquesta de la ciudad alemana.

Shore halló la combinación perfecta entre la historia, el vestuario, la iluminación y la música para que la tensión se palpara sin que el espectador se diera cuenta de que había una melodía de fondo contribuyendo a ello.

Tiburón

Cuando Steven Spielberg eligió a John Williams para la composición de la banda sonora de Tiburón quizá no sabía el éxito que lograría con esta alianza.

Es imposible separar esta películas de su música, ésa que comienza despacio y se va acelerando, provocando también que los espectadores se aceleren delante de la pantalla.

La cercanía del temido animal iba siempre acompañada de esa melodía completamente reconocible que a todos nos viene a la cabeza cuando hablamos de esta película en cuestión.

Hubo un tiempo en el que, después de ver Tiburón, había muchos que luego temían meterse en el agua y esa asociación tan terrorífica es producto también de la influencia de la música en nuestras sensaciones y en nuestras reacciones. ¿No sigues pasando miedo aunque la hayas visto (y escuchado) infinidad de veces?

Suspiria

Suspiria, la película de terror de Dario Argento, tiene otra de las bandas sonoras más icónicas de la historia del cine.

Su compositor fue Goblin y con sus melodías logró horrorizar a los espectadores, creando una tensión épica que hilaba perfectamente la historia.

En 2018, Luca Guadagnino se encargó de dirigir el remake del filme y todos los ojos (o los oídos, más bien) estaban puestos en Thom Yorke, el vocalista de Radiohead, quien se encargó de la banda sonora esta vez. No defraudó y de nuevo la música volvió a ser un elemento imprescindible para generar suspense y hacer de la película una obra maestra.

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