Grabó sus primeros discos con Los Rápidos y Los Burros, pero terminó alcanzando la gloria con El Último de la Fila, con el que logró sus mayores éxitos comerciales. Pero el grupo se disolvió en 1998 y, ese mismo año, Manolo García empezó a volar en solitario con Arena en los bolsillos, un disco creado en Londres que, impulsado por el tirón de la ruptura con El Último de la Fila, vendió 900.000 copias.

No perdió el tiempo entre concierto y concierto y, en 2001, sacó al mercado su segundo trabajo en solitario: Nunca el tiempo es perdido (qué bien hilamos). Igual que el anterior, fue un éxito y le permitió seguir girando por los escenarios.

En 2004 llegó Para que no se duerman mis sentidos, un tercer álbum con influencias brasileñas. Y, en 2008, la música griega fue su inspiración para sacar al mercado el cuarto disco: Saldremos a la lluvia.

Su quinto álbum, Los días intactos, salió a la venta en 2011. Todo es ahora se pudo escuchar en 2014. Y su séptimo y -por el momento- último disco, Geometría del rayo, en el que volvió a los orígenes rockeros con los que se había dado a conocer con El Último de la Fila, se publicó en 2018.

Ese patrón se repite desde que se rompió el grupo: Manolo García saca disco cada tres o cuatro años. Lo que ya no está tan marcado es su estilo, porque ha bailado (aunque no le vaya mucho este verbo) entre el pop rock, los ritmos árabes, el tono aflamencado y melódico y las influencias de diferentes culturas. Y pese a sus idas y venidas, musicalmente hablando, sus canciones son perfectamente reconocibles. ¿Quieres comprobarlo? Pues disfruta en este post de las mejores canciones de Manolo García. ¿Jugamos a encontrar las siete diferencias?

Pájaros de barro

Pájaros de barro es una de las canciones de mayor éxito del cantante barcelonés. Formó parte de su primer disco en solitario, Arena en los bolsillos, y unos años más tarde fue objeto de polémica porque fue uno de los temas elegidos en Operación Triunfo para ser interpretado en una de las galas. El programa pagó sus correspondientes derechos pero a Manolo García no le gustó nada que su música formara parte de un espacio tan comercial y así dejó constancia de ello públicamente. Sin embargo, no le pareció mal cantarlo a dúo con Natalia Lafourcade una década después en una actuación en el Auditorio Nacional de Ciudad de México.

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Nunca el tiempo es perdido

Nunca el tiempo es perdido es la canción que da nombre a su segundo disco de estudio en solitario, del que vendió medio millón de copias. Este tema fue uno de los más destacados de este trabajo. Hoy por hoy, de hecho, el videoclip de esta canción tiene cerca de once millones de visualizaciones en YouTube y eso que es un vídeo bastante difícil de explicar. Sin embargo, en su momento fue algo original y poco convencional, incluso con más mensaje que la propia letra de la canción. Desde luego, se divirtió grabándolo.

A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando

En Arena en los bolsillos, uno de sus temas más aplaudidos fue A San Fernando, un ratito a pie y otro caminando. Puede que ésta sea una de sus canciones de mayor éxito y, por supuesto, más reconocidas. Tiene una letra intimista y sensual pero un ritmo muy atractivo, casi hasta bailable, algo poco común en sus melodías. Hace poco lanzó una versión acústica para uno de sus álbumes recopilatorios (muy frecuentes también en su carrera), algo que no le suele funcionar mal. Es curioso que Manolo García sea uno de esos cantantes que siguen teniendo tantos seguidores en solitario como cuando formaban parte de una banda pero él ha conseguido que cada canción que saca, aunque sólo sea la reedición de otra ya conocida, triunfe entre sus fans.

Para que no se duerman mis sentidos

Para que no se duerman mis sentidos es el tema que dio nombre a su tercer disco como solista. Salió al mercado en 2004 y, como puedes comprobar, está plagado de ritmos con influencias brasileñas. Su estilo se mantiene intacto, pero el hecho de que Manolo García viajara a Brasil para la creación de este trabajo queda en evidencia en muchos detalles de ésta y otras canciones del álbum que, como no podía ser de otra forma, triunfó en las listas de ventas. Y, respecto a la canción, tenemos de nuevo un videoclip complicado de explicar pero en el que vuelve a relucir el buen ambiente que parece que había entre quienes participaron en la grabación.

Rosa de Alejandría

En su segundo trabajo en solitario, Nunca el tiempo es perdido, otra de las canciones más aplaudida por sus fans y mejor valoradas por la crítica fue Rosa de Alejandría, en la que volvemos a escuchar claramente su sello musical, un estilo inconfundible que, por mucho que añada ciertos artificios, nunca deja de ser el suyo, el que le caracteriza. Fue uno de los temas que más pedían sus seguidores en los conciertos, porque Manolo García volvió a salir de gira para meterse a su público en el bolsillo. Esta vez, eso sí, en recintos de menor aforo pero que colgaban el cartel de no hay entradas porque ningún fan suyo -ni ningún fan de El Último de la Fila- quería perderse ninguna de sus actuaciones en directo.

Si el artista catalán sigue su patrón de siempre, un nuevo disco de estudio debería estar al caer, aunque en 2020 sí que dio un poco de música a sus incondicionales con Acústico Acústico Acústico, un álbum grabado en directo que recogía algunos de sus mayores éxitos. Lo que sí ha habido en 2021 (porque es un artista polifacético) ha sido un nuevo poemario: El fin del principio.

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