Desde que surgió durante el Renacimiento hasta que la popularizó Beethoven o la revolucionó Haydn, la música de cámara ha experimentado una notable evolución hasta nuestros días. No ha dejado atrás ese tono íntimo que la caracteriza pero sus múltiples combinaciones la convierten en uno de los géneros más versátiles y, probablemente, más ricos pero, a la vez, que más difícil tienen enganchar al gran público. ¿Quieres conocerlo a fondo?

¿Qué es la música de cámara?

La música de cámara es una composición musical de carácter íntimo pensada para un reducido grupo instrumental, ideada para ser interpretada en pequeñas salas de conciertos con varias combinaciones de instrumentos.

Se trata de un género musical que surgió, principalmente, para actuaciones privadas en sus orígenes, pues se pensó para deleitar al soberano en una ‘cámara’ o habitación de los palacios reales, de forma privada y para amenizar las fiestas de la realeza.

Al estar creadas para espacios íntimos, este tipo de música se escribía para un número muy reducido de instrumentos.

Surgió en Inglaterra en la etapa final del Renacimiento, a finales del siglo XVI, en palacios reales, y acabó extendiéndose a pequeñas salas de conciertos e incluso casas particulares de burgueses.

Características principales de la música de cámara

Una orquesta de cámara está compuesta por un número reducido de músicos por lo que, aunque no existe un máximo de instrumentos para ser interpretada, sí que la mayoría de composiciones están pensadas para ser tocadas entre dos y veinte instrumentos musicales.

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Hay tres elementos principales que caracterizan a las obras de cámara:

  1. No hay director y los músicos se sitúan mirándose entre ellos para coordinarse
  2. Cada músico toca una parte diferente de la obra
  3. No se considera música de cámara aquélla que está escrita para un solo músico o instrumento

Los grupos de cámara más frecuentes

Como decimos, la música de cámara no está pensada para un solo músico.

La combinación instrumental más importante es el cuarteto de cuerdas, pero existen muy diversas combinaciones instrumentales en la música de cámara. Las más frecuentes son las siguientes:

  • Dúo de guitarras
  • Dúo sonata (solista acompañado de piano)
  • Trío de cuerdas (violín, viola y violoncelo)
  • Trío con piano (piano, violín y violoncelo)
  • Cuarteto de cuerdas (dos violines, viola y violoncelo)
  • Quinteto con piano (piano y cuarteto de cuerda)
  • Quinteto de cuerdas

Desde dúos a octetos, con muy diferentes combinaciones instrumentales, la música de cámara puede ser muy variada, aunque es cierto que la aparición de instrumentos de viento y de metal es menos usual.

Historia de la música de cámara

La definición de música de cámara se ha ido modificando en diferentes épocas, en función de la evolución de cada una de ellas.

Durante el siglo XIX y buena parte del XX, cuando empezaron a realizarse conciertos públicos de este tipo de música, se consideraba música de cámara a toda la música instrumental creada para grupos pequeños, como ocurría con las creaciones de clásicos como Beethoven o Mozart, responsables también, en gran parte, de que este tipo de música acabara llegando al gran público.

Poco a poco, esta categoría musical fue evolucionando y fue a partir del Barroco (siglo XVII y primera mitad del XVIII) cuando los conjuntos musicales pasaron a ser algo más numerosos, llegando a tener hasta seis u ocho intérpretes. Aunque la combinación instrumental más notable de esta época histórica fue el trío sonata, es decir, una voz con dos violines, aunque esto también fue variando.

Fue durante el Clasicismo (1750-1820) cuando Joseph Haydn escribió música de cámara con un nuevo estilo, diferenciando el de otras obras para conjuntos, al darle un toque más armónico, e instaurando el que hoy en día sigue siendo la agrupación de música de cámara por excelencia: el cuarteto de cuerdas.

Siguiendo el ejemplo de Beethoven, durante el Romanticismo se escribieron muchas obras de cámara pensadas para grupos ya profesionales.

La música de cámara casi siempre se ha escrito para instrumentos de cuerda, pero también se ha popularizado con el acompañamiento del piano u otras combinaciones.

Ya en el siglo XX, músicos como Claude Debussy o Maurice Ravel reinterpretaron las posibilidades de la música de cámara, con diversas variaciones de los grupos de cámara, incluyendo voces o instrumentos de cuerda hasta entonces poco utilizados en esta modalidad musical.

Algunas de las obras de cámara más destacadas

Desde sus inicios hasta la actualidad, la música de cámara ha experimentado una notable evolución y eso nos ha permitido conocer una gran variedad de obras creadas para cada vez más diversas combinaciones musicales.

Algunos de los grandes músicos de la historia del arte han contribuido al desarrollo y prestigio de una modalidad musical que hoy en día sigue siendo considerada como casi elitista.

Aun así, se han popularizado obras que forman parte de la historia cultural y que se consideran como obras maestras de la música. Veamos algunos ejemplos:

El Cuarteto de cuerda n.º 1 en fa mayor, op. 18.1 fue el primer cuarteto de cuerda escrito por Ludwig van Beethoven, uno de los compositores más destacados de la historia.

La vida breve es una ópera en dos actos de Manuel de Falla que se estrenó en francés en el Casino Municipal de Niza en 1913.

Fue creada para un concurso de la Real Academia de Bellas Artes de Madrid ocho años antes, a partir de un poema de Fernández Shaw, situando la acción en la Granada de comienzos del siglo XX. Fíjate en esta adaptación para dúo de guitarras.

El Quinteto para clarinete en La M, K. 581 (también llamado  Quinteto Stadler) es una obra creada por Wolfgang Amadeus Mozart para un clarinete, dos violines, una viola y un violonchelo. Y fue dedicada a su amigo Anton Stadler, que era clarinetista.

Joseph Haydn inventó el cuarteto de cuerda y a esa combinación musical adaptó la obra Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz, publicada en 1787 y que luego tuvo otras versiones, empezando por la del propio autor original.

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