Al hablar de la música de los ochenta siempre se nos viene a la cabeza La Movida, pero la verdad es que los veranos de esta década también fueron para recordar. Es más, surgieron canciones que se han quedado para siempre a bailar con nosotros. ¿Las recordamos juntos?

Caperucita feroz – La orquesta Mondragón (1980)

Una de las canciones más conocidas de la banda de Javier Gurruchaga surgió en el primer verano de los ochenta y, contra todo pronóstico, siguió dando la nota después del calor. No era cosa de la fiebre estival y ese ritmo pegadizo se quedó con nosotros durante muchos años. Es lo que tiene el rock and roll, que engancha…

Ma quale idea – Pino D’Angio (1981)

Entre toda la sicodelia que los años ochenta imprimió en la música de la época, también hubo un poco de surrealismo para las canciones del verano y esta canción del artista italiano es un rap cuya versión española arrasó en las discotecas en el verano de 1981, aunque hay quien dice que fue el tema más bailado de toda la década.

Bailando – Alaska y los Pegamoides (1982)

Alaska puso la voz a esta canción compuesta por Nacho Canut y Carlos Berlanga, un tema que pese a que surgió como uno de los grandes éxitos del verano del 82 (el del Mundial de fútbol en España), sigue siendo en la actualidad una de las canciones más pegadizas y que mejor rollo transmiten en cualquier boda o evento social que se precie.

Me colé en una fiesta – Mecano (1982)

Otra de las canciones que lo ‘petaron’ un verano pero que se han quedado para todos los veranos (e inviernos) de nuestra vida es este tema de uno de los grupos más populares de la música española. ¿Quién no se ha colado alguna vez en una fiesta para darlo todo delante de un montón de desconocidos? ¿No? Claro, nosotros tampoco…

Vamos a la playa – Righeira (1983)

Pero, para canciones del verano de los ochenta, inolvidable es este tema del año 83, un año amenizado por el buen humor del dúo italiano formado por Carmelo La Bionda y Stefano Righi. Fue todo un éxito de ventas y llenó las pistas de todas las discotecas. Fue una canción traducida a numerosos idiomas y, por si no te suena el grupo, otra de sus memorables canciones es No tengo dinero, para que te hagas una idea del tipo de temas buenrollistas que solían cantar.

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Escuela de calor – Radio futura (1984)

Los hermanos Luis y Santiago Auserón firmaron en el verano del 84 una de las canciones que después otros artistas han versionado porque es uno de los grupos de culto de la música española. De hecho, la revista Rolling Stones incluyó a siete de sus canciones entre las mejores doscientas de la historia de la música de nuestro país.

Devuélveme a mi chica – Hombres G (1985)

Ésta es otra de las grandes canciones de la historia de la música española y, aunque no te lo creas, surgió como canción del verano, del año 1985 para ser más concretos, pero se quedó entre nosotros para siempre, porque es uno de los temas más cantados y bailados en fiestas, eventos y verbenas del país. A grito pelao’ y saltando sin parar, esta canción es un himno que todos hemos cantado alguna vez incluso si los ochenta se nos quedaron muy atrás.

No te olvides la toalla cuando vayas a la playa – Puturrú de Fuá (1986)

¿Una canción del verano con gracia y buen humor? Puede que no haya otra mejor que ésta. Ni siquiera hace falta bailar bien para mimetizarse con la letra. Ellos iban con toalla y albornoz, pero es que también da igual el atuendo. Sólo hay que dejarse llevar por su ritmo y por su simpática letra. ¿Alguien sigue dudando de que sea una de las mejores canciones del verano de los ochenta?

La puerta de Alcalá – Ana Belén y Víctor Manuel (1986)

Esta canción puede que también te parezca mentira que surgiera como canción del verano pero, efectivamente, arrasó en las vacaciones del 86 y, varias décadas después, ahí está (jeje). Con mucho ritmo, con una letra que todos nos hemos aprendido y con un lugar tan emblemático como telón de fondo, este tema es historia de la música española. Aunque también hay que reconocer que las versiones que los propios cantantes hicieron después mejoraron mucho a la original.

Bamboleo – Gypsy kings (1987)

El flamenco también tiene su hueco entre las canciones del verano de los ochenta. En concreto, en el año 1987, este tema nos hizo arrancarnos con las palmas y, muchos años después, aún nos sigue invitando a taconear y a agitar las faldas. ¡Menudo ritmo!

Ven, devórame otra vez – Lalo Rodríguez (1988)

Y no hay nada como los ritmos latinos para caldear un verano, musicalmente hablando, claro. Aunque, en este caso, la letra y la coreografía nos sugieren también otro tipo de calores. Puede que ésta sea una de las canciones más seductoras de la música en español y, por supuesto, de las más pegadizas. Surgió en el verano del 88 pero sigue siendo un plan perfecto para cualquier invierno, otoño, primavera o cualquier época del año.

Aquí no hay playa – The refrescos (1989)

Volvemos a esas canciones llenas de buen rollo y diversión que surgieron para amenizar los veranos de los ochenta. Ya casi al final, en el 89, este grupo nos recordó que en Madrid no hay playa. ¡Alguien tenía que decirlo! Y ellos lo hicieron con tanto humor y con una letra tan pegadiza que todavía hoy la cantamos cuando llega agosto. ¡Y no hay nada como gritarla en grupo!

La Lambada – Kaoma (1989)

Y, también a finales de los ochenta, el verano nos dejó una de las canciones más bailadas de la historia, un ritmo latino que, aunque ni sabemos pronunciar ni tenemos idea de lo que significa su letra, bailamos con coreografía incluida hasta desfallecer. ¡Sube la música y a mover las caderas!

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