Podríamos rellenar páginas y páginas recordando esas series de los años ochenta que nos hicieron felices. ¿Recuerdas las canciones de tu infancia? ¿Qué tal un repaso por algunas de las más populares?

Érase una vez…

A finales de los ochenta, toda una generación de niños se interesó por conocer cómo funcionaba el cuerpo humano gracias a Érase una vez… Esta serie de dibujos animados de origen francés nació con vocación didáctica y divulgativa y se convirtió en uno de los programas infantiles más populares. No había nadie que no conociera su canción de cabecera y muchos de esos entonces niños que hoy son adultos seguramente ya se lo han puesto en Netflix a sus hijos.

David el gnomo

También a mediados de los ochenta descubrimos las aventuras de unos pequeños seres que, liderados por David el gnomo, inculcaron a los niños de la época valores como el respeto a la naturaleza. Era una serie de dibujos animados española que tenía un trasfondo ecológico y educativo sobre la familia, la amistad y la justicia. Basada en una novela neerlandesa, El libro secreto de los gnomos, se coló en los televisores del país con las andanzas de David, Lisa y los trolls. Por su canción sabíamos que en el bosque era feliz.

Los caballeros del Zodiaco

Los caballeros del Zodiaco era una serie manga de gran éxito en España que en cada capítulo iba acompañada de música épica. Su intro clásica es todo un himno entre quienes en los años ochenta eran unos niños que disfrutaban de las hazañas de Pegaso, Andrómeda y compañía.

Chicho Terremoto

Lo que en los años ochenta era un chaval gamberro con mucha gracia, hoy sería tachado poco menos que de sexista. Chicho Terremoto era un as del baloncesto pese a que no levantaba medio palmo del suelo y también era un niño travieso que levantaba las faldas de las chicas para ver sus braguitas. Cómo olvidar esa canción de presentación en la que ya se nos hablaba de su famoso tiro del gato y de su gran corazón. ¡Tres puntos, colega!

Alf

Entre los programas infantiles que vieron la luz en los ochenta tenemos que añadir uno que no era una serie animada pero que estaba protagonizada por un personaje fantástico, en todos los sentidos. Alf nos mostraba a su familia en la canción instrumental que daba comienzo a cada capítulo con su cámara de vídeo, que ahora a muchos les parecerá un artefacto prehistórico.

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Los Fruitis

En los años ochenta, si por algo se caracterizaban los programas infantiles era por su carácter educativo en valores. Pocas campañas sobre diversidad pueden ser tan efectivas como lo eran Los Fruitis. El mejor mensaje lo encontrábamos en su banda sonora: amistad, naturaleza, unidad… Y da igual ser blanco, verde, negro o amarillo.

Bola de Dragón

Dragon Ball es un manga que también saltó a la televisión en forma de serie infantil de animación en los años 80. Goku, Vegeta, Bulma… Son sólo algunos de los personajes de este programa que cautivó con sus mil aventuras a niños de todas las edades. Y, de nuevo, su canción principal nos da una lección: la de trabajar en equipo en busca de un objetivo. ¡Todos a la vez, a buscar con ahínco la Bola de Dragón! ¡Qué tiempos!

Campeones

Te gustase o no el fútbol, si eres uno de esos niños de los ochenta, seguro que viste, como mínimo, alguno de los capítulos de Campeones y que sabes distinguir perfectamente a Oliver y Benji. Si te parecen largos los partidos de ahora con el VAR, sólo tienes que acordarte de los que jugaban estos personajes para saber que en cruzar el campo podían tardar capítulos enteros. ¡Qué nostalgia! ¿Verdad? ah, y tenían otra canción con valores: jugaban para ganar, pero siempre con deportividad.

Punky Brewster

A veces la nostalgia tiene estas cosas y Punky Brewster es una de esas series infantiles de los ochenta que tendrán su remake con los personajes ya creciditos. Aquella niña pecosa, con su perro Brandon y su entrañable abuelo adoptivo Henry y sus travesuras y esa sintonía inmediatamente reconocible que ahora nos transporta a una infancia feliz pero que entonces nos podía poner incluso de los nervios.

Tortugas Ninja

También de los ochenta son las Tortugas Ninja. El concepto de serie animada era de lo más innovador: cuatro tortugas mutantes con nombres de artistas (Leonardo, Donatello, Michelangelo y Raphael) que vivía en las cloacas y sólo salían de ahí para salvar al mundo. Y como si un simple antifaz de colores pudiera proteger su identidad. Qué ingenuos éramos en aquella época. Tanto que creíamos que hablaban raro en la canción de apertura, cuando lo único fuera de lo normal es que era en inglés y éramos demasiado pequeños para entenderla…

Los Pitufos

Lo de los seres pequeños era algo recurrente en los dibujos animados de los ochenta. Los Pitufos eran otra prueba de la pasión que sentíamos por personajes diminutos en entornos naturales y fantásticos. Eran de color azul y todos vestían de blanco, excepto Papá Pitufo. Y ahí estaban Gargamel y Azrael intentando atrapar a estos intrépidos seres que vivían ocultos en el bosque. ¿Alguna vez te paraste a contar cuántos pitufos había? ¡Pitufos por aquí, Pitufos por allá! Eso decía su canción…

D’Artacan y los tres mosqueperros

D’Artacan y los tres mosqueperros. ¡Qué juego de palabras! ¡Qué maestría del lenguaje! Los personajes creados por Alejandro Dumas en su novela D’Artagnan y los tres mosqueteros, caracterizados como perros y viviendo mil aventuras. Y volvíamos a tener una canción con valores como el honor y la amistad. ¡Uno para todos y todos para uno!

Isidoro

Ya que hablamos de animales personificados, a principios de los ochenta conocimos a un gato naranja muy divertido, Isidoro, que, como decía su canción, es genial y nadie le puede igualar. Y, además, estaba enamorado de su novia Sonia, una gata de color blanco que le había robado el corazón.

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