El Señor de los Anillos consiguió trasladar a la gran pantalla toda la magia de los libros de Tolkien. Y buena parte de culpa la tiene su increíble banda sonora, compuesta por el canadiense Howard Shore.

 

Cuando se supo que sería el encargado de la BSO las redes ardieron de indignación. Hasta entonces se había barajado la presencia de Wojciech Kilar (Drácula) para el proyecto. Mientras que Shore había participado en comedías y era un desconocido para el gran público.

Sin embargo, consiguió componer una de las mejores bandas sonoras de la historia. Con momentos épicos, toques celtas y melodías que quedarán para siempre en nuestra memoria. En la entrada de hoy vamos a ver las mejores canciones de la trilogía de El Señor de los Anillos.

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BSO La Comunidad del Anillo

La primera parte de la BSO de El Señor de los Anillos nos sumergió de lleno en el ambiente acogedor y pacífico de La Comarca. Algunas de las composiciones más emblemáticas de la saga se encuentran aquí, como Concerning Hobbits o The Prophecy.

A medida que nos alejamos de la tranquilidad descubrimos melodías más poderosas. Y sin duda, el gran cambio lo tenemos con The Treason of Isengard. Cuando los magos Gandalf y Saruman se encuentran la música se detiene de pronto, dando paso a una melodía arrebatadora que forma el cuerpo central de la partitura.

Otro momento inolvidable está acompañado por el tema The Black Riders. Los Jinetes Negros han partido de Mordor para encontrar al portador del anillo, criaturas antinaturales que tienen un tratamiento especial por parte de Howard Shore.

Aquí tenemos las composiciones más oscuras, esbozos de temas que irán creciendo a medida que se acerquen al Gran Ojo. Y que tendrán su momento más álgido en The Bridge of Khazad Dum, cuando Gandalf se enfrenta al Balrog.

En resumen, la primera BSO de El Señor de los Anillos nos deja una bella partitura que mezcla canciones llenas de luz con otras muy sombrías. Las notas de color están centradas en los Hobbits y La Comarca. Aunque también tenemos melodías muy poderosas cuando la Comunidad del Anillo llega a Rivendell.

BSO Las Dos Torres

Howard Shore ya no podía sorprendernos como lo había hecho en la primera cinta. Pero su trabajo anterior había sido tan bueno, que solo tenía que mantener el cuerpo principal y añadir nuevos conceptos. Como la historia también es más dramática y épica, la BSO adquiere por momento la categoría de wagneriana.

Foundations of Stone sirve de transición al segundo acto. El tema arranca muy lento y poco a poco va subiendo de intensidad hasta que estalla al recordar la huida de Moria. Los coros de voces se elevan mientras Gandalf y el Balrog luchan mano a mano hasta el final.

Pero si por algo será recordada Las Dos Torres es por la carga de los Jinetes de Rohan. The Riders of Rohan es una canción noble, hermosa y muy pegadiza. El sonido tan característico se consigue con ayuda de un violín noruego, instrumento que estará presente a lo largo de esta trilogía.

Forth Eorlingas es el tema que acompaña a la carga de los Jinetes para liberar el asedio de Cuernavilla. Uno de los momentos más impactantes de toda la saga. La música no nos deja ni un segundo de respiro. Ya desde el comienzo tiene una fuerza arrolladora, dando paso a un clímax final apoteósico.

BSO El retorno del Rey

El Señor de los Anillos concluye con una banda sonora espectacular. Todas las melodías resuman nostalgia, evocando la pérdida y el desafío que está por llegar. Aquí tenemos a un Howard Shore en su mejor momento de forma. Más maduro, emotivo y perfeccionista. Como algunos críticos han afirmado, su obra trasciende la simple técnica para convertirse en un poema sinfónico.

Minas Tirith es la canción que sirve de presentación al reino de Gondor. Ya fue esbozado con anterioridad en las apariciones de Boromir, pero es ahora cuando cobra toda su relevancia. Esta es una constante en la obra del compositor, presentar melodías que irán evolucionando con el paso de las entregas.

The White Tree es uno de los mejores momentos de la BSO de El señor de los Anillos. Una canción que describe la llegada al Árbol Blanco a través de la Torre de Ecthelion. Las cuerdas toman el protagonismo que normalmente está reservado a los vientos, formando un pasaje onírico y emotivo al recordar la muerte de Boromir.

The Black Gate Opens y The End of All Things acompañan a la batalla final. El ritmo es frenético e incluye una variante del tema principal en todo su esplendor. Violines wagnerianos, coros gritando a viva voz y la presencia de flautas para darle ese toque melódico y tan peculiar de la saga. Finalmente, cuando todo ha acabado, la música desaparece poco a poco muriendo en una suave voz femenina.

 

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