Chariots of fire (Carros de fuego en español) es una película de 1981 dirigida por Hugh Hudson (su ópera prima) cuyo enorme éxito sirvió de trampolín a la temática deportiva en el cine.

Ambientada en los Juegos Olímpicos celebrados en París en 1924, narra la historia real de dos atletas británicos, uno cristiano y otro judío, que se preparaban para la gran cita deportiva.

Los personajes de Abrahams y Liddell estaban interpretados por dos actores que por entonces eran prácticamente dos desconocidos, Ben Cross e Ian Charleson.

Esa oda al deporte resultó ser todo un acierto: cuatro premios Oscar (incluido el de mejor película), multitud de reconocimientos de crítica y público y un lugar entre los mejores filmes de la historia del cine.

Su triunfo en la taquilla corroboró que el matrimonio cine-deporte era una fórmula que funcionaba a la perfección.

Casi tan famosa como la propia película es su banda sonora, cuya canción principal (del mismo nombre que el filme) es tan reconocible que incluso si no has visto la película sabrás cuál es. ¿Te suena?

personalizado

Vangelis y su idilio con el cine

El responsable de la exitosa banda sonora de Carros de fuego es el griego Evangelos Odysseas Papathanassiou, conocido popularmente como Vangelis.

Uno de los cuatro Oscar que consiguió la película fue destinado a la música, considerada como una de las mejores BSO de la historia del séptimo arte.

Cada canción iba en consonancia con las vivencias deportivas de los personajes, otorgando un halo épico al filme, muy apropiado para una temática de este tipo.

La música añade todos los ingredientes que hacen grande al deporte: rivalidad, competitividad, compañerismo, heroicidad, superación… Todos ellos, términos que contribuyeron de manera especial a la gran acogida de público que tuvo la película.

Tal fue su repercusión que Vangelis fue elegido un año más tarde para poner también la música a otra película de culto de la historia del cine, Blade Runner. Repitió unos años más tarde de la mano de Ridley Scott con 1492: la conquista del paraíso. Y dejó su sello en otras películas como Missing, Antarctica y Mutiny on the Bounty.

Un estilo diferente

Vangelis compuso para Carros de fuego una música que, en su mayoría, tenía un estilo electrónico, algo muy innovador para una película de época (recordemos que está ambientada a principio de los años veinte).

Lo novedoso triunfó y fue acuñado después por otros compositores de música cinematográfica, pues se extendió el uso de sintetizadores.

El músico griego compuso la banda sonora con un presupuesto bajo y después de ver el resultado final. Vio la película tres veces y luego compuso las melodías.

La canción principal de Carros de fuego

La canción principal de Carros de fuego es conocida como Chariots of Fire, pero en realidad no es su nombre original. Este tema tan conocido se llama Titles (Títulos).

En su momento, fue lanzado como single y alcanzó el número uno de la lista de los Billboard, puesto en el que se mantuvo durante una semana.

Como curiosidad, esta canción fue modificada y suena diferente en la película de lo que se puede escuchar en el álbum de la banda sonora completa de Carros de fuego.

El compositor lo quiso así e incluso algunas de las canciones originales de la película no llegaron a incluirse en el álbum. De hecho, tal era su obsesión artística con esta banda sonora, que llegó a remasterizar el álbum en varias ocasiones.

¿Un plagio?

El músico griego Stavros Logarides demandó a Vangelis por plagio. Le acusó de que el exitoso tema principal de Carros de fuego era una copia en sus primeros acordes de una de sus canciones, City of Violets, escrita un lustro antes.

¿Cómo pudo haberlo hecho? Al parecer, ambos compositores griegos coincidieron en los londinenses estudios de grabación Nemo y Vangelis pudo haber escuchado allí la melodía del denunciante.

Finalmente, Vangelis fue absuelto y este caso sirvió de ejemplo para muchas causas judiciales posteriores a la hora de determinar si existe o no plagio entre dos obras, pues sentó las bases de cuál debía ser el criterio para saber si alguien había copiado o no a otro autor.

Jerusalem, un homenaje a Abrahams

Como te hemos dicho, la historia se centra en dos deportistas reales, uno cristiano y otro judío, y es a este último al que está dedicada la canción Jerusalem.

Harold Abrahams, hijo de un inmigrante judío de Polonia, fue campeón olímpico de los cien metros en París en 1924 y su hazaña queda reflejada en la película.

Cuando murió, en 1978, la canción Jerusalem fue interpretada en su funeral, para que podamos hacernos una idea de lo importante que llegó a ser la banda sonora de este filme.

Una música ligada al deporte

La banda sonora de Carros de fuego se convirtió en una de las más importantes de la historia del cine, con una repercusión directa precisamente en el deporte.

Muchos de los grandes hitos deportivos de la historia del deporte, y en especial del atletismo, han sido acompañados por la canción principal de la película de Hudson (por cierto, el mismo director de la fallida Altamira, protagonizada por Antonio Banderas).

Titles es una fuente de inspiración para deportistas, que han amenizado sus éxitos con esa canción. No en vano, en los Juegos Olímpicos de Londres de 2012 se hizo sonar en cada ceremonia de entrega de medallas.

Pero también ha sido muy utilizada en parodias de películas o en programas de televisión para secuencias a cámara lenta, sobre todo, a modo de parodia. Precisamente, en esos JJOO de 2012, la Orquesta Sinfónica de Londres la interpretó en tono humorístico en un gag con el actor Rowan Atkinson, el intérprete del entrañable personaje de Mr. Bean.

Y, como dato extra, la canción principal de Carros de fuego fue la que sonó cuando Steve Jobs presentó en sociedad el primer Macintosh, allá por 1984.

Una vez más, la música juega un papel esencial en el cine, extendiéndose de forma casi natural a otros muchos ámbitos.

Dejar respuesta